La Claridad

Cuentos, sueños y memorias del despertar

 

 

Álvaro Valderas
(Escritor y filológo Español)

Buenas noches, señoras y señores, es un placer tenerles en esta presentación y poder ofrecerles unas pinceladas de este interesantísimo libro y de su autor.

 

Gorka Lasa posee un nombre vasco, pueblo cuyas raíces se pierden en la historia y escapa de ella hacia la intemporalidad, y un apellido que, con h muda, es la capital del Tíbet, por lo que Gorka estaba predestinado a la reflexión metafísica por herencia familiar.
Poeta, narrador, editor y fino conversador, entre otras facetas dentro del mundo de las letras, cuando nos hablan de su gran humanidad, uno no puede dejar de pensar en su tamaño, como persona, como escritor y como amigo. Todo suma.

 

Su último libro, La Claridad, con el subtítulo explicativo: Cuentos, sueños y memorias del despertar, es un conjunto de cuentos, y también de experiencias ficcionadas, de percepciones y de —si creemos en ello— recuerdos de vidas anteriores.
 
Gorka hace algo maravilloso, regresar al origen del género, simplemente, volver a darle a la narración corta el uso que alguna vez tuvo: divulgar los conocimientos espirituales.
Desde la llegada de la escritura a la cultura mítica, parece que hemos entrado en una carrera por la desacralización en que, poco a poco, la ciencia ha ido desplazando a la magia hasta hacerla casi desaparecer. En ese camino hacia lo práctico, lo útil, buena parte de la literatura perdió su sentido: ¿para qué sirven un cuento o una novela? Pero, como los humanos tenemos esa necesidad voraz de historias, ya sean para catarsis o para simple evasión, el mercado pedía más y más literatura, y así nació el recurso al goce estético, al arte: la narración no es útil, pero es bella, y eso es lo que le confiere sentido.

 

La literatura espiritual tiene una función didáctica, divulgar un conocimiento intangible que, como cuestión de fe, a unos les parecerá una invención más o menos entretenida y, a otros, se les volverá el centro de su actividad. Sin embargo, en ocasiones permite una experiencia comprobable a través de los sentidos, como me ocurrió con un manual sobre la respiración yóguica, que me abrió un camino de experimentación que duró muchos años. La Claridad toma en cuenta todos estos puntos de vista y refleja desde reencarnaciones según diferentes creencias a pruebas iniciáticas, a la visión de unos astronautas en el futuro o la apertura de conciencia que produce la ingesta de ayahuasca, de manera que el libro se vuelve un descubrimiento constante.
Leo un fragmento de Liana del alma sobre este último punto:

 

«El espacio está envuelto por una hermosa y serena Claridad, las plantas y los árboles se mueven con el viento, me hablan en un lenguaje desconocido, pequeñas manos de luz tocan las mías, todo es fluido y armonioso. Los árboles no parecen estar fijos en sus raíces, sino que describen un movimiento sinuoso, me cuentan su historia y su antigüedad en una danza silenciosa y cadente, me hablan sobre los largos viajes de la sabia y de la tierra, del futuro remoto de la semilla, de la soledad de la estación seca y del secreto amor que tienen con la luna.»
Gorka habla de estos temas desde un profundo respeto, interés y conocimiento, y los trata con amenidad, desde un lenguaje vivaz y directo. Su preocupación es contar historias, construir mundos con la palabra, aprovechando el poder mágico de esta, refrendado por la Cábala, por ejemplo, y por muchas religiones, hasta el punto de que el Verbo, la palabra por excelencia, que describe y genera las acciones, se encarna.

 

Como enseñanza, quizá nosotros deberíamos empezar a tomar la literatura como algo más importante, capaz de abrir nuevas vías en nuestras almas. La psicología, por ejemplo, es solo un flujo de palabras, pero puede manejar nuestra mente y curarnos las heridas y las fobias, o hacernos comprar lo innecesario y votar por quien no lo merece. Hay que empezar a pensar más en la literatura como vida que como hecho cultural.
A veces, es mucho más importante lo que algunos libros despiertan en nosotros que lo que nos aportan directamente. Así, La Claridad, lectura que nos hará pasar un rato muy agradable, sin duda va a generar inquietudes y a comenzar más de una iniciación. Léanlo con cuidado, entonces, especialmente los escépticos.

 

Por último, les invito a un experimento. Convencido de que en el todo están las partes y, en las partes, en el todo, como asegura la magia tradicional, tomé palabras sueltas de la primera frase de cada uno de los cuentos y compuse un relato mínimo que en alguna medida resume el libro. Espero que les guste, y que Gorka me perdone el atrevimiento:
Aquel año, los días entraron un poco tarde y en silencio: el tiempo no tenía sentido, pero siguió caminando. Los fogones calentaban la razón humana desde la infancia; las cataratas que descendían de las montañas, el espíritu. El nuevo dios de Roma, inaccesible, tenía un brillo inusitado bajo la luz de tenues lámparas de aceite.
Los vientos aullaban, los cielos se desplomaron, el aprendiz se sentó extasiado escuchando un saber mágico y eterno. Sus sentidos le indicaban que estaba sucediendo lo impensable.
En esta encarnación, el viejo brujo ha trasmutado y da por trascendidas muchas de las cadenas mentales del mundo. Había querido escribir estas historias desde hacía mucho.