La función primordial del artista-poeta visionario, al igual que la del chamán o el místico, es la de traer de los estados de conciencia profundos, los planos tracendentes y las dimensiones sutiles; los atisbos, mapas y claves, los “objetos” metafísicos, los mensajes y las visiones, para hacer de estos materia-prima de su creación artística. Sus hallazgos serían entonces las luces indicadoras de sus experimentaciones y descubrimientos, evidencia de las inmersiones del yo en la eternidad del Ser.

El artista visionario norteamericano Alex Grey lo describe de la siguiente forma: "Al igual que los exploradores retornan de sus viajes con objetos e historias de sus aventuras a tierras lejanas, de igual modo el artista visionario regresa de sus viajes con regalos para compartir; visiones de otros planos y dimensiones del Ser, cosechas de otras frecuencias traídas de sus sueños, de sus meditaciones, o de estados hipnagógicos”.

 

De igual modo, hay que subrayar que el arte visionario es una de las formas más arcaicas de plasmación artística humana, pues sus raíces se pierden en la noche de los tiempos. Abundan evidencias antropológicas que indican que las formas artísticas iniciales y sus subsecuentes evoluciones ontológicas, tuvieron como herramienta de trasmisión de conocimientos sagrados, a las multiples formas del arte visionario.

 

Desde las pinturas del neolítico a los alineamientos megalíticos y las culturas chamánicas de los Urales. Desde la rueda medicinal de los nativos americanos, al calendario maya y las creaciones totémicas de Alaska, África y el pacífico sur. Desde los mándalas tibetanos a la arquitectura mágico-sagrada de las catedrales medievales, pasando por los templos aztecas y las pirámides egipcias. Desde la poética sagrada de los textos y rituales de las antiguas religiones, a la simbología y hermetismo de las escuelas de sabiduría del mundo antiguo. Desde los misterios órficos y eleusinos hasta las plantas sicotrópicas del amazonas. Desde el Enuma-Elish al Popol-Vuh, de las sagas nórdicas a los Upanishads, del Libro de los Muertos egipcio y tibetano, al Bhagavad Gita. Desde los Vedas y sus mantras sánscritos, hasta los textos gnósticos.

 

El arte visionario en sus plurimorfas variantes, ha sido y sigue siendo, una de las herramientas axiales que ha dado continuidad y llevado cual hilo de Ariadna, la historia sagrada del Hombre a través de las edades. Desde el remoto pasado hasta el presente, una casta escasa de artistas-buscadores sigue usando las antiguas vías del arte visionario para transmitir el mensaje perenne, pues en él estarán siempre contenidas las pautas ancestrales de la herencia mística de la humanidad.

 

Gorka Lasa

 

 

 

Sobre el arte visionario

 

Por Gorka Lasa

 

Ref; https://es.wikipedia.org/wiki/Arte_visionario 

 

El arte visionario es la rama del arte que aglutina dentro de su marco conceptual las manifestaciones creativas proponentes a mostrar una visión expandida de la realidad, y a la idea del arte como herramienta de evolución, exploración y trascendencia. Es el arte entendido como vehículo del despertar espiritual, tecnología de la iluminación con la que el artista intenta mostrar, e incluso inducir por medio de su plasmación creativa, la posibilidad de acceso a nuevos estados y planos de lo real.

 

Es el arte asumido en su forma más esotérica como causa-proceso-resultado de la visión interior. Arte de la manifestación de los estadíos simbólicos profundos, y de la estructura integral del conocimiento perenne. Arte como ruptura del contínuum material-vital y clara propuesta a la trascendencia. Arte como dilución del ego y comunión cósmica con la unidad subyacente. Arte como resultado inevitable del camino eterno; la senda espiritual. El arte visionario es por antonomasia, el arte emanado del Sadhana.